sábado, 30 de marzo de 2019

Iberia- Alejandro Enguita Jimeno


Iberia es una de las obras más representativas que ofrece el Guggenheim. Sobre todo por su estilo abstracto, perfecto reflejo del arte moderno, y su simpleza en su composición, formada por un fondo totalmente negro que se rompe con una esquina en blanco en la parte inferior izquierda del lienzo.

Al verla en un primer vistazo, lo primero que pensé fue en una pizarra que están en todas las clases de los centros educativos, y que la tiza estaba representada en la parte blanca inferior. Pero cuando miré el cuadro más detenidamente, vi que tenía que haber algo más que eso. El título de la obra ya me dio el impulso final para investigar la obra, Iberia, una palabra muy ligada a nuestro país. Tras una búsqueda, sobre su autor, Robert Motherwell, y la época de la pintura, vi que no tenía nada que ver con una pizarra. Y es que, la intención del artista es transmitir la oscuridad que se vivía en el régimen franquista, la sombra la cual se situaba sobre todo el país y que lo ocultaba del mundo corriente. Motherwell empezó a realizar esta obra en 1958. Por aquel entonces, vivía en España y estaba muy ligado al país, una de sus obras anteriores se llama la Elegía a la República Española.

Los trazos oscuros de la obra muestran un caos, un infierno, un momento duro en la historia de España. En la esquina inferior izquierda, el blanco es la esperanza, y como debajo de la oscuridad siempre está la luz, que poco a poco va haciéndose ver.
Así que, incluso aquellas composiciones que a priori parecen no significar nada, tienen una historia y un fondo sorprendentes.

La simpleza se forma con complejidad.
Todo tiene una historia y un gran esfuerzo detrás, aunque no se suele apreciar pues solo nos quedamos con el plano superficial.


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